Tengo que reconocer que me costó dejar a mis peques de la escuela de Uruguay. Pero aquí mi compi de la izquierda puso todo su ímpetu al describir un proyecto que me enamoró: Sweet Roma. Además de enviarme unas galletas “prototipo” por las que todos nos pegábamos en el recreo. Efectivamente, esas galletitas en forma de estrella con las que acompañamos los cafés… Total, que medité sobre una nueva vida rodeada de dulces y personas interesantes… recogí mis bártulos, los recuerdos y recetas de un año viviendo por Sudamérica y me planté de nuevo en Donosti. ¡A por el triunfo!